miércoles, 28 de noviembre de 2012

Leyendas de Archivo

Rebuscando entre los archivos de mi disco duro,  encontré los relatos (o crónicas) de la partidas de Dungeons de 2005 cuando jugabamos la campaña de "La Ciudad de la Reina Araña" en casa LuisMi.

Jugamos en Reinos Olvidados en la versión D&D 3.5, que tiene sus pros y contras.
Había sesiones de mucha, mucha interpreración y otras sesiones de combate pesado (a tal punto, que sentíamos que era un Hero Quest sin argumento).

Es la primera vez que pasaba digitalmente mis andanzas (siempre he tenido la costumbre de o bien apuntar durante la partida, o al llegar a casa hacerlo de memoria) y antes tenia en mi Space de MSN.

Creo que es una lastima que el curro que me pegué quede en el anonimato, así que quiero compartirlo con vosotros, dado que es una de las campañas que más he disfrutado (Código Rojo, LuisMi baja la caldera..., y No le dejes el libro a Angelote....)

Quiero recordar que en 2005 andabamos leyendo las andanzas de Drizzt Do Urden y vereis muchos guiños en estos relatos:




HISTORIAS DE LEYENDA






-BASADO EN PARTIDAS REALES EN REINOS OLVIDADOS-

MASTER: LuisMi Lozano

Whosel Doshel: Jesus (Korhill) Quesada
Kordural: Sergio (Perro-Loco) Herrero
Jezzabel: Pachi Alcaraz
Kornin Morkane: Sergio (Silvero) Alcaraz
Dailean: Sergio Alcaraz
Zewellin: Edu Otero
Ubrich: Jose Luis Villanueva


Y otros que se quedaron perdidos en las cavernas.


Leyenda 1: Jezzabel Sin Miedo


Jezzabel estaba allí,
Y de eso no había duda, se había metido en otro jaleo por culpa de Kordural y su manía de invocar a su dios (en Tempus esto lo hacemos a hostias).

Había vivido en la infraoscuridad los últimos 12 años. Había matado Krakens, Ilicidos, Drows, vampiros y seres infernales en esa antípoda oscura, pero esto era mucho peor. No contaba con su espada pero tenia un arma nueva y poderosa. Mejorada por el mejor hechicero de la Costa de la Espada y amigo, Whosel Doshel, que había elaborado cuidadosamente con pelos de las sacerdotisas drow mas bellas que exterminaron, para arreglar el daño que ellas hicieron. Pero no era suficiente, el Templo de Tempus de esta ciudad había sido abandonado hace mucho y estaba lleno de Golems de Ácaros a los cuales Jezzabel y su Fregona de combate “Tempus Limpiae” no deberían prestar batalla.

Pero en Tempus limpiamos a hostias........

Llegó el primero de ellos.
El conjuro "Crear agua" de este legendario arma dañó gravemente a la criatura.
Esquivó a la siguiente, que intentaba cegarla y hundió hasta la mitad el que una vez fuera bastón de mago en el pecho de su victima. Dos fuera de combate.
Antes de que la criatura que la intentó cegar, volviera a la carga, Jezzabel ya la esperaba y estaba a la defensiva.
Se dedicó a fintar a la criatura hasta que el agua del arma acabó desgastando al ser vil.
Todo había acabado, pero según cayó la última criatura, recibió un impacto tremendo en la cabeza y Jezzabel quedó fuera de combate.

Lo que ella no oyó fueron las carcajadas de Kordural:
-“Jajajajaja, Me muero tres veces más y todavía esta vaga chavala no ha limpiado el templo”

By: Whosel Doshel

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Leyenda 2: ¿Seguimos vivos o qué?


“Ayer surgió una bestia, de las que más desprecio, pues su sangre fluye por mis venas; un dragón. 

El dragón nos rodeó y estuvo jugando con nosotros todo lo que quiso y más.
Paralizados por el miedo como estábamos, tardamos en darnos cuenta de que nos quedamos solos.
Gasté mis poderes y tú luchaste fieramente, pero no fuimos rival; el huyó con su presa.
Corrimos en su contra en pos de salvar la vida, pero fatigados como estábamos y con el pánico en la sangre, no vimos el abismo de frente. 

Tú guerrero explorador, acostumbrado a correr por las cavernas, ibas delante preocupándote por mí.
Resbalaste y te caíste en el saliente, yo tarde en llegar y mi ultimo aliento fue agarrarte.

Nunca deseé tener fuerza física.

Nunca la valoré.
Pero en ese momento, hubiera dado lo que fuera por tener tus músculos y haberte salvado. 

Bueno, habernos.

Mis fuerzas flaquearon y el peso de tu armadura me arrastró.
Hubiera bastado uno de mis sortilegios, pero el día había sido largo y no quedaba ni gota de ese poder en mi.
Te miré en el abismo profundo y tu cara de resignación me hizo llorar.
No podía ser, el dragón no podía estar riéndose en su cubil con su presa raptada. 

No podía ganar él.

Por eso será que Woshel Doshel y Kornin Morkane perecieron solos ante el dragón.

No busquéis dragones donde no los hay, quizás esta historia, sea mas real de lo que parece”

By Whosel  Doshel
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Leyenda 3: La Prueba


“Venger estaba cumpliendo su sueño.
Se encontraba haciendo la prueba de hechicería en el lejano poblado, donde unos conocidos héroes venidos de la Infraoscuridad, que limpiaron de drows Ma´er Mithra, Sith Morkane y un cubil del mal conocido como el Lodazal del Liche, vivían en su bastión.

Venger sudaba nervioso, como quinceañero que era, esperando a un adulto.
Su hermano mellizo Bender, estaría en el pueblo “buscando objetos que comprar” mientras Woshel Doshel no aparecía.

Cada tic tac, era un nudo más en la garganta.
Tuvo tiempo de rememorar su juventud marcada por su herencia infernal.
Conocidos como tieflins, raza de mestizos humanos y demonios, siempre perseguidos por temor de los humanos, pasaron gran parte de su vida solos.
Su padre explorador y su madre un súcubo, tenían sólo  doce años cuando de repente una terrible maldi...

Un crujido indicaba que alguien iba a abrir el portón de madera.                     

 Un hombre de aproximadamente metro setenta de estatura, con cabello negro y barba mal cuidada, entró en la habitación. 
 Venger esperaba un hombre con vestiduras de seda y encontrarse a un hombre, mas con aspecto de montaraz que de mago, le decepciono totalmente…
De hecho el único indicio de poder eran sus ojos azules brillantes en la oscuridad, parte de su herencia dracónica.

- "Siento la espera, pero me reclamaron en el templo de Tempus en el último momento.
Ojala Kordural entendiera mis obligaciones aquí. ¿Tienes hambre, chico?"


Venger negó con la cabeza, y en voz baja empezó a entonar un hechizo, quería ver de que era capaz este estrafalario ser.
Una ráfaga de luces blancas salieron disparadas contra el mago de aspecto desgarbado y hubieran impactado contra él, si no hubiera esperado ese ataque y una barrera mágica salida de su voluntad que lo hubiera protegido.

- "Es increíble, todos los aspirantes hacéis lo mismo. En fin, te devolveré con parecida moneda."

Un haz de electricidad recorrió la estancia en un parpadeo.
El relámpago, lanzó a Venger contra una pared, que atravesó como si de papel se tratara. 
Suerte que su herencia le protegía parcialmente contra el elemento primario del hechizo.

Con la ropa achicharrada y con un hedor a carne quemada, Venger se puso en pie dispuesto a contraatacar.
Tartamudeó un hechizo, por las sacudidas espasmódicas de sus músculos, y acabo creando un aura de fuerza que se disipó al instante.
Whosel, aplaudió.
Sorprendido por la voluntad de este aprendiz.
Decidió, que si podía aguantar uno de sus hechizos favoritos sin entrenarse, con su tutoría se convertiría en un ser de leyenda, como él mismo o quizá mejor. 

-"Sígueme, aprendiz, si superas mi entrenamiento de aquí a un año, quizá empiece a llamarte por tu nombre."

Y así comenzó el día mas feliz en la vida de ambos.
Venger obtuvo un maestro a quien superar, y Whosel un parche con el que tapar perdida de su amigo Kornin”
                                                                     
By Venger


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Leyenda 4: Reencuentro con la suerte


“Otra vez esta caverna, juraría que por aquí ya hemos pasado...
Kordural nos guía inspirado por su dios. O eso dicen él y Jezzabel. 
Empiezo a cansarme de tanto Tempus por aquí y por allá.
Además nadie me ha explicado nada de quien es este Dailean ni de dónde ha salido.
Zewellin se me acerca, espero que no sea otra vez para pedir, hoy mi ánimo no está para muchos trotes.
Si se pone pesado, quizá le deje ciego unas horas para que me deje en paz.
La otra vez estuvo un mes sin hablarme… que paz y silencio…
Llevamos cinco días sin parar, casi sin comer, dando vueltas como ratas encerradas en piedra y ahora este idiota viene a molestarme.

-“¿Que quieres ahora, sombra al acecho?” Dije sin esconder mi desprecio por él.

-“Tengo algo que quizá  te interese, ya sabes, según lo que estés dispuesto a pagar....” su tono de sorna era algo tan irritante como siempre. Puede que incluso mayor de lo normal.

-“Siempre con el oro por delante ¿no es así, Zewellin?

-“Esta vez no, no quiero nada tuyo, pero lo que te ofrezco quizás te robe el alma” Dijo, deteniendo su paso y buscando en uno de sus muchos bolsillos.

Dicho esto, mi cara no mostro emoción ninguna hasta que reconocí la caja de marfil que estaba tendiéndome.
No podía ser, atónito como estaba se la arranqué de las manos y no vi su sonrisa al deshacerse del objeto.
Una vez, hace varios años, vi una ilustración de esa caja en un Compendio de Hechizos y Magia.

-“Si querido conjurador, es “La Baraja de Múltiples Cosas”, la encontramos en la Torre de la Hechicería del Pantano.
Mientras tú buscabas libros, yo encontré esto en un cajón. Sólo te la ofrezco, no me hagas responsable de tu muerte”

Algunos ya habían sacado cartas a escondidas, pero daba igual, era mi turno.
Un Artefacto de Leyenda estaba en mis manos, qué más daba si otros ya habían jugado con él.

-“Hagamos un alto,- dije cuando volví en mí- yo también quiero usar la Baraja que me habéis estado escondiendo. Sacare 6 cartas”

Kordural anunció que sacaría otra, y hasta Dailean y Jezzabel fueron tentados al enterarse del objeto del que no sabían nada.
1ª Carta- El Tesoro-
De repente mi mochila empezó a hincharse y  a pesar mas y mas, al examinarla estaba llena de doblones de oro, copas con diamantes, candelabros...

2ªCarta-El Demonio-

Una bruma rojiza y un fuerte olor a azufre me hicieron soltar esta carta, de la bruma salia una cara demoniaca que rezó:

-“Corre Dhosel, tú me has despertado y en dos dekhanas serás mío, jajajajaja”

3ª Carta- El Trébol de 4 hojas-
Una voz tronó en la caverna: 
-“En cinco minutos anuncia cuatro de tus deseos o perderás la oportunidad de cumplir tus sueños”

Entretanto pensaba qué pedir, Kordural sacó su carta “El Vacio” y su ojos se volvieron antinaturalmente negros, soltó su hacha y empezó a babear, Jezzabel pronunció unos conjuros, pero su estado no cambió. Tic tac tic tac.... con él así, no podríamos seguir.

-“Mi primer deseo es que Kordural no sufra el efecto de esa carta, El segundo que el equipo que me fue robado vuelva a ser mío, el tercero deseo que mi cuerpo se recupere de los achaques de la muerte sufrida, y el por último deseo  incrementar mi poder mágico”

Dicho y hecho, mis brazales volvían a estar protegiéndome, mi fiel varita en la mochila, las pociones llenaron mi cinto, y los pergaminos crecían en el zurrón.
Kordural giró sus feos ojos y como pudo dijo en voz muuy baja:
-“G...a...cias”

4ª Carta- Los Hados-
Un instante muy largo, en mi cabeza, sonaron risas, melodías faéricas, y unas simples palabras que dijeron

-“Te protegeremos a TI, pero solo una vez, jijijijiijij”

5ª Carta- El Visir-
Una ominosa voz retumbo en la caverna, anunciando simplemente:

”Cuando no sepas que hacer, como hacer o que decir.
Pregúntamelo a mí y serás satisfecho. Ese es tu regalo”

No podía creérmelo, todas mis cartas buenas, salvo el demonio al que no temo pues mis amigos y yo hemos vencido a cosas peores y ahora estaba más seguro que nunca pues tenia mi antiguo equipo a mano.
-"No necesito más cartas." Anuncié
Cerré la caja y reemprendí la marcha.

Una hora más tarde al ir a coger un trozo de queso en el zurrón, note algo raro.
Saqué la mano y en ella tenia adherida una carta, que lentamente se fue girando, mientras giraba sola, yo no podía hacer nada por la sorpresa.

6ª Carta- El Vacio-
De pronto deje de ver........ de oír...... solo sentí un miedo, que no sentí la primera vez que morí, estaba encerrado en un lejano abismo negro.
El frío encogía mi alma y el terror la atenazaba con oscura crueldad.

Pasado un tiempo (eterno para mi, instantes para los que me rodeaban) empecé a oír una  música familiar, voces y una luz cegadora.

“Tu suerte a cambiado.
La promesa hemos cumplido.
Los Hados te han salvado”

Los hados de la carta cumplieron lo prometido, gracias a Shaar que sigo vivo.
Lo único que lamento, es que Kordural intentara reanimarme.
Hubiera  prefería que Jezzabel hubiera intentado el boca a boca.
Así al menos toda esta semana la carne no me sabría a pelos.......”


By Whosel Dosel

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Leyenda 5: El camino sigue y no se anda solo


“Seguíamos nuestro eterno camino hacia el Lodazal del Liche.
Según mis cálculos es el día 63 desde que partimos de Sith Morkane.
Cuando nos avisaron que según una antigua profecía algo despertaría en 5 dekhanas. 
Si eso es cierto algo nos espera allí desde hace tiempo

A la hora de la comida, intenté visualizar el Lodazal en la Palantir que conseguí en la Torre de la Hechicería, de camino aquí.
Esta vez obtuve unas imágenes mas claras del lugar.
Un pantano con muchos cadáveres y un lago, arboles podridos, pero  ni un resto de civilización, eso sí, esta vez notaba más cercana la visón.

Ya comidos, continuamos la marcha.

Kordural agrandado mediante mi varita (siempre me hizo gracia llamar  enano a alguien  de 2,15 metros de altura) caminaba feliz sobre las aguas de un riachuelo gracias a un anillo mágico.
Jezzabel y Ubrich, el semidragón, caminaban felices por las paredes presumiendo de sus Babuchas Arácnidas, Dailean nos observaba silencioso y Zewellin jugueteaba con sus monedas.

De repente dos sacerdotisas Drows aparecieron contra nosotros, hacia tiempo que no veíamos humanoides, pero no por ello estábamos menos preparados.
En cuestión de instantes estaban en el suelo muertas.
Detectando magia vi que ambas llevaban la misma equipación: un estoque, un camisote de mithril y un anillo, todo ello mágico.
Mientras Zewellin “libraba” de su peso a una de ellas yo examinaba el sello que llevaba la otra.

Hubo un silencio mortal cuando un gran orbe formado por un gran ojo con boca y unos tentáculos que terminaban en  ojo, caía desde una caverna adyacente.
Mientras su ojo central nos miraba, notamos nuestras armas más pesadas, y mi magia inexistente.
La magia disipada en Kordural hizo que su anillo dejara de mantenerlo sobre el agua.
Los tentáculos con ojos disparaban rayos desde la cornea.
El primero en atacar fue Dailean, corrió velozmente y mientras saltaba cambio su forma a la de un jaguar con una rapidez sorprendente, normalmente los que lo veían cargar en cuestión de instantes estaban muertos, pero un Contemplador es un enemigo letal que no sabíamos como matar.
Kordural (midiendo otra vez metro y medio) y Jezzabel cargaron contra el monstruo tal y como hizo Dailean.
Pero sin los hechizos de fuerza y protección que suelen llevar, no hicieron mucha mella en él.
Ubrich se movió por un flanco junto con Zewellin pero uno de los tent-óculos del vigilante alcanzó con un rayo al semi dragón y se frenó en seco. 

Repentinamente Ubrich se giró  y estampo su gran puño contra la cara del sorprendido Zewellin, que no pudo hacer otra cosa que caer de espaldas contra el suelo, como si un fardo pesado se tratara.
Seguramente le habría fracturado la nariz y saltado varios dientes, yo podía pensar con que tamaño golpe habría podido matar a más de un caballo de guerra.

Ahora era mi turno, corrí fuera de la vista del ojo central y noté como la magia volvía, pero él se giraba para verme, solo tenia tiempo para un hechizo, “¡el Asesino Fantasmal!”, con él acabaría de una vez.
Una imagen se formo en su cabeza y por unos instantes su faz marcó un terror enorme, sentimos como si recibiera un gran golpe y empezó a sangrar por su boca, llena de dientes grandes como puñales, el hechizo  funcionó pero no fue suficiente, era demasiado duro.
Y su ojo central me miraba de nuevo, negando mis poderes.
Ya teníamos un plan, yo sería el cebo, atraería su atención mientras ellos fuera de su influencia, obtuvieran sus hechizos y objetos mágicos disponibles.

 Empecé a correr alrededor de él mientras veía a Kordural crecer otra vez, la espada de Jezzabel brillar por el poder de Tempus, a Ubrich recuperar el sentido e insuflar una bocanada de fuego sobre el repugnante ser.
Dailean atacaba con su furor animal otra vez y a Zewellin levantandose de un brinco y  preparando su estocada mortal.

En unos minutos era nuestro.

Cuando caía al suelo, surgió otro problema, una tercera oleada de enemigos, esta vez un ilicido y un grimlock (una especie de ogro cavernícola), este tan cerca mío, como furioso por la muerte de su “mascota”. 

Una emboscada demasiado bien organizada, esto me olía muy mal.

El grimlock cargo contra mí, mientras el azotamentes conjuraba algo, probablemente un hechizo de protección.
Antes de que la bestia llegase a mí, me hice invisible y le ataqué con un rayo de sonido.
El rayo le golpeo, pero al llegar a mi lado me atacó bestialment.
Me estaba viendo aún cuando yo era invisible.
Cada vez que recuerdo ese golpe en el pecho, una tos viene a mi memoria muscular, sin la sangre de aquella vez, afortunadamente.

Suerte que Ubrich estaba cerca y cargo contra él con su mandoble, mientras yo rodaba para alejarme del combate. 
Ubrich y el grimlock luchaban a muerte, perfecto, mis hechizos de fuego no dañarían a alguien con herencia de dragón dorado como Ubrich, pero el cavernícola no tendría esa suerte.

Mientras, los otros parecían tener a raya al ilicido.
El grimlock cayo, quedando yo así vengado del daño que este  infraser me había hecho.
Mientras Jezzabel, Dailean y Kordural atacaban al unisono, Zewellin buscaba un punto débil donde poder asesinar al azotamentes, él debió de leer su mente y le atacó, pero un garrazo de Dailean y golpe de la maza de Kordural le hicieron recordar quienes eran la amenaza en ese segundo concreto. 
Intentó un estallido mental pero Jezzabel le demostró que su concentración debía estar en la batalla física con el filo de su arma.
Fue el momento, Zewellin, haciendo gala de las mejores piruetas, esquivando ataques de sus amigos y el ilicido, clavó la Daga de Vampiro hasta la empuñadura en la boca del estomago de la criatura, que aun retorciéndose de dolor por la succión de vida que efectúa la Daga de Vampiro, intentó aferrarle la cabeza con sus tentáculos para succionarle el cerebro, lástima que su vida estuviera abandonando su cuerpo, pues, no había tenido nunca tan cerca a una presa tan hábil y huidiza.

Una vez curados, recogí la capa y el anillo del ilicido, para en la próxima parada para comer, identificar sus poderes. Esperemos llegar pronto al Lodazal, quiero saber si mis peores temores son ciertos........”

By Whosel Dosel

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Leyenda 6: Por las llamas se sabe donde está el asedio


“Llegamos por fin a Ma’ermidra.
Esperaba por fin un sitio donde poder cambiar toda la colección de trastos que llevo, por gemas, mas ligeras y polvo de diamante, necesario para conjuros.
Con mi nueva Capa de Armadura y Anillo Anticonjuros (regalo de un Ilicido, jejeje) realzando mi protección y poderes.
Esperaba ver las Torres de Hechicería y hacer negocios con los drow, aunque a sus ojos sólo sería un Iblith (basura, en su lengua), mis mercancías y conocimiento del idioma y costumbres me harían ser respetado a la fuerza.

Así entré en la famosa urbe drow.
Antaño debió de ser una maravilla de minería y arquitectura pero  ahora nubes de polvo procedentes de las alhajas de los edificios, y de las hogueras de campamentos cubrían la monstruosa caverna.
No me asombró tanto como la vista de una colosal patrulla de gigantes de fuego cerrándonos el acceso a las puertas de la ciudad.  

Suerte que utilizando una pequeña parte de nuestra bisutería, pasamos sin problemas.
Allá por donde íbamos, veíamos enanos oscuros (duergar), kobolds y drows, esclavos de los gigantes, cavando fosas comunes y reforzando las empalizadas.
Me preguntaba cuanto tiempo tardarían los gigantes en ponernos a nosotros también a cavar o peor aún, a contribuir a esas fosas con nuestros cuerpos. 

Solicitamos amablemente, hablar con el dirigente del asedio y finalmente acabamos en un combate singular entre Kordural y un Ogro, donde para nuestra sorpresa gano este adalid sin inteligencia, de toscos modales y peor olor corporal, me refiero al Ogro, por supuesto. 

Kordural habría matado, no menos de veinte Ogros más grandes y musculosos en mi presencia. Pero lo peor no fueron las graves heridas y el orgullo dañado del enano, lo peor es que eso hizo que nos perdieran el poco respeto que nos mostraban.

Salimos del campamento entre burlas y llegamos a una antigua posada derruida, donde una drow mendigaba. A Ubrich le debió romper el corazón pues partió raudo y veloz a darle parte de sus escasas provisiones.
Suerte que lo hizo, porque ninguno (excepto, quizas, Jezzabel) hubiéramos movido un dedo por ella y agradecida como estaba nos llevo ante el líder de los drows libres, una especie de movimiento de revolución o lo que nos pareció a todos pandilla de mercenarios.
Allí, ante un drow de nombre impronunciable, relatamos, en contra de mi voluntad nuestra misión, con pelos y señales, a unos desconocidos, drow, ni más ni menos.

Necesitábamos entrar en la casa principal.
Queríamos matar a Irae, la reencarnación de la banshee blanca, La Diosa Kearansalee, señora de los muertos vivientes renegados. Esta misión no pareció sorprenderle en absoluto. O jugaba demasiado bien al póker…
Dijo que conocía un método para entrar en la casa, una palabra de mando y un objeto, pero no rebelaron todas sus cartas.

Pedía a cambio ni más ni menos que 50.000 monedas de oro.
Tras una larga negociación por 21.000 monedas conseguimos la información (sigo diciendo que era demasiado, sobre todo porque salieron de mi bolsa).
Necesitábamos revisar un poco la ciudad antes de dar el golpe.
Pronto llegaría el momento definitivo en nuestras vidas. 
¿Estábamos en posición de luchar y matar a una diosa oscura.....? “

By Whosel Doshel


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Leyenda 7: Clamor en el coliseo


“Cansados como estábamos, fuimos a inspeccionar la ruinas de la torre de la Alta Hechicería de Ma’ermidra, a petición mía.
Quizás tuviéramos algo de suerte y en las ruinas encontrásemos algo de la historia de esta ciudad-caverna.
Pero estuvimos buscando en las ruinas y no encontramos más que cenizas, humo y cadáveres.
Los gigantes del asedio habían lanzado sus rocas echando a perder, lo que hubieran sido las fabulosas torres de arquitectura drow, dedicadas a Loth, diosa de las mentiras o a Kearansalee, diosa de los muertos.

Pasamos la noche allí, dado que había unas pequeñas cavernas donde pudimos parapetarnos, haciendo por supuesto las guardias pertinentes.
No esperábamos que las almas, ahora en poder de Kearansalee, perturbaran nuestro descanso y mucho menos que nos atacasen a nosotros, habiendo una guerra por culpa de los gigantes.

Pero fuimos atacados, por espectros de los magos drow.

Mis compañeros lucharon ferozmente a puño, garra o espada pero yo me vi mas apurado dado que cada conjuro que lanzaba, volvía a mí con renovada fuerza, gracias a mis reflejos pude protegerme de tan inesperado suceso.

Me limite a defenderme de los ataques, hasta que mis compañeros vinieran  a rescatarme.
¡Qué frustrado me sentí al ver que mi gran don, la magia, no solo no era eficaz, sino que era utilizada en mi contra!. 
Nunca me había fallado de esta forma, hasta ahora si me había fallado era por culpa mía, un conjuro mal ejecutado como cuando era un novato, un conjuro efectuado unos segundos tarde o esquivado con  una pericia sobrenatural.

Sin la magia, no era NADA.
Salvo un lastre, o un cadáver con, de momento, vida. 

Me sentí bastante abatido durante toda la mañana, hasta que volvimos al centro de la ciudad, donde seguía el asedio al castillo.
Fuimos esquivando las patrullas de ogros y gigantes, hasta que chocamos con una y Kordural, que gracias a la magia de su dios consiguió entender su idioma.
Tuvo una breve conversación con ellos e ignoro que dirían pero fuimos conducidos al coliseo, tanto daba donde fuéramos, mi magia se volvería en mi contra.

En el coliseo había un inmenso trono para un gigante de fuego alado, cuando digo inmenso, me quedo impresionantemente corto.
Que veía como su montura, un elefante demoníaco combatía con una docena de ogros como mínimo, a los cuales iba matando de una forma bastante espectacular.
Fuimos llevados a los pies del gigante, que se presento a nosotros con un nombre que no sería capaz de repetir con la lengua dentro de mi boca.
La verdad es que note en todos una pequeña expresión de miedo, unos instantes salvo en Jezzabel, que devolvía la mirada al gigante demostrando que no le temía en absoluto, todos admiramos su determinación en ese momento, mas aun cuando un Balor y su escolta personal  de seis  vrocks aterrizaron cerca del trono, arrodillándose ante él.

Estoy seguro que si no hubiese sido porque estábamos hablando con su líder hubieran acabado con nosotros con tan solo la mirada.

“Habitantes de la superficie - Tronó el gigante de fuego- mi nombre es Kurgoght Rey de los Gigantes. Debemos entrar en el palacio, queremos las riquezas que esa perra drow, Irae, tiene acumuladas. Y su cabeza decorando mi espada. Por alguna razón, tras una dekhana de asedio esa barrera mágica aún aguanta y es tan resistente como el primer día o quizá más. Ayudadnos y os dejare marchar por la ciudad, libremente como unos aliados valiosos. Negaros a esta petición o traicionadme y el más cruel dolor y sufrimiento recorrerán vuestro alma durante más de mil años”

Creo que todos mis compañeros esperaban que yo supiera que hacer con la barrera, si fallara la palabra de mando y el objeto que nos vendió el drow, dado que la magia era mi especialidad, pero ahora mismo yo tenia una crisis de fé en cuanto a mis poderes. 

La amenaza de Kurgoght debía de ser motivo de inspiración.
Pero iba tan absorto con mis pensamientos, que no me dí ni cuenta de que mis compañeros y yo marchábamos contra el castillo detrás del gigante, montado en su inmenso elefante.
¿Que haríamos al llegar allí?
¿Que esperaban de mi mis compañeros?
¿Funcionarían ahora mis poderes?
¿Servirían de algo las monedas gastadas para comprar el objeto y la palabra de mando?”
¿Podría encontrar la forma de burlar las defensas en caso de haber sido timados?

By Whosel  Dosel

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Leyenda 8: El Castillo


“Caminábamos guiados por el ejercito invasor, el castillo se alzaba imponente, aprovechando las estalagmitas de piedra como torreones.
Talladas en la roca, se veían diversas representaciones de arañas (símbolo de Loth) y  una mujer drow gritando (Kearansalee, la gran banshee blanca) ambas deidades drows.
También de sacerdotisas escoltadas por drañas, guerreros convertidos en mitad araña por alguna falta a sus diosas, y de una especie de zombis y carroñeros.
Conforme avanzábamos, intentábamos urdir un plan.
Buscando el mejor punto de ataque, encontramos una entrada lateral, la principal y una estalactita que comunicaba con el castillo. Que por cierto eran dos inmensos torreones, lo mas grande que he visto nunca, unidos con un puente pétreo en el cual se veían apostados unos ballesteros, que seguro portarían el famoso veneno drow hecho de plantas somníferas.

Los guerreros querían cargar por la puerta principal.

Dailean como buen explorador por la lateral  y Zewellin apoyaba su estrategia con mucha lógica.

Ubrich y yo votábamos por subir al  Templo Estalactita mediante la pared con las babuchas de araña y medios mágicos y caer sobre el castillo como  una Espada de Damocles.

Tras cinco tensos minutos de discusión Kordural  cargo contra la puerta principal al grito de “Areck Na´zaan Calembo E´mtidaah” (las palabras de acceso que compramos a los rebeldes drows en la posada) durante un segundo me sorprendí, tanto porque la palabra fuera efectiva, como de que Kordural fuera capaz de pronunciarla.

Hubo un momento de duda en las cabezas de todos, pero se tomó la decisión.

Iríamos con él, aunque fuera de cabeza al infierno a matar a la propia Kearansalee.

Seguro que eso era memos doloroso que enfrentarse a ira Kurgoght”

By Whosel Doshel